La agricultura familiar golpeada por el ajuste

Pequeños productores de Entre Ríos quedaron sin apoyo estatal tras la eliminación de programas claves. Crecen las deudas, se deterioran los caminos, se dificulta acceder a la tierra y a la comercialización, pero un puñado de grandes exportadoras concentra beneficios millonarios con la ayuda del gobierno nacional

Por Pablo Felizia

Los pequeños productores entrerrianos atraviesan una realidad marcada por la ausencia del Estado. La eliminación de programas de apoyo a la agricultura familiar, el desfinanciamiento de organismos como el INTA y la falta de infraestructura rural entre otros aspectos como las dificultades para acceder a la tierra dejaron a las familias sin respaldo para producir ni comercializar.
Los más pobres del campo quedan endeudados, sin acceso a créditos ni caminos en condiciones para sacar su producción mientras un puñado de grandes exportadores cuenta con recursos y con medidas estatales que los benefician tal como se vio en los últimos días. Pablo Benetti es ingeniero agrónomo, referente de la Federación Nacional Campesina y asesor de cooperativas en el norte de la provincia. Dijo a El Telégrafo de Entre Ríos: “Los productores hoy tienen un gran desamparo en cuanto a la ayuda del Estado”.
Habría que buscar la palabra justa. Quizás es decepción o tal vez es disconformidad. Hay quienes dicen bronca. Hubo productores agropecuarios, entre los más pequeños y medios que en su momento vieron en el gobierno del presidente Javier Milei un cambio que se presentaba como real. La situación inflacionaria, por ejemplo, era insostenible y al menos así se vivía. Hoy ese apoyo de las familias rurales es diferente sobre todo a partir de la ausencia del Estado.
Todo aumenta: los insumos, los servicios y no hay respuestas. Y lo que falta no son solo posibilidades o reglas claras para producir, en el medio rural se dificulta el acceso a la salud, a la compra de remedios, a la educación de los gurises. Hay distintas opiniones, el tiempo dirá.
Los últimos acontecimientos han mostrado que para quienes sí está presente el Estado, y sobre todo el Estado Nacional, es para las grandes exportadoras: solo cinco o seis se llevaron en muy pocos días unos 1.500 millones de dólares extras o de ganancia extraordinaria.

Pablo Benetti señaló la importancia de acompañar
a la agricultura familiar.

Ese monto es lo que hubieran representado las retenciones. El gobierno nacional las eliminó, supuestamente hasta fin de mes, pero la medida duró un poco más de 70 horas. En ese tiempo las exportadoras, principalmente extranjeras, completaron el cupo de 7.000 millones de dólares de ventas al exterior. Pequeños y medianos productores no recibieron ningún tipo de beneficios con estas medidas.
También se advierte una falta de respuestas de la provincia. Por ejemplo, en materia educativa fue anunciado en su momento el cierre de escuelas rurales o cuando en las vacaciones de invierno dieron aviso del fin del transporte escolar rural en algunas zonas. En El Telégrafo de Entre Ríos dimos cuenta de esas situaciones. También se nota en la Salud: las dificultades para poder atenderse en un centro de salur o en un hospital para quienes viven en el campo o el acceso a los medicamentos son un problema constante. O el estado de los caminos, claves para poder sacar la producción. Hoy son las juntas de gobierno, los pequeños municipios quienes buscan resolver como pueden, con piedra o con ripio para salir del paso.

“Los productores hoy tienen un gran desamparo en cuanto a la ayuda del Estado. El Estado se ha retirado casi en su totalidad, más que nada el Estado Nacional con la eliminación de programas como el Instituto Nacional de Agricultura Familiar, ha desfinanciado al INTA, eliminando la ley ovina, la ley caprina, todos los programas que habían de fomento que acompañaban a los productores tamberos, con compensaciones, con devolución de retenciones, de impuestos, todo eso se ha eliminado; desde diciembre del 2023 se han ido eliminando todas las ayudas a los productores en general y en especial a la agricultura familiar como el Prohuerta que entregaba semillas para las huertas familiares y ni hablar de huertas comerciales”, describió Benetti.
Él conoce el medio rural, recorre los campos, habla con las más de 200 familias de la zona. Aborda todo un sector que abarca la Colonia Oficial, San Ramírez, Ombú, Las Toscas. Es el norte de Entre Ríos, en cercanías a La Paz, al límite con Corrientes. También trabaja en Piedras Blancas junto a productores ganaderos, agrícolas, hortícolas, apicultores que viven de lo que producen.

“Entonces el productor tiene que arreglárselas como puede, sin la ayuda del Estado en casi ninguna acción. Es más, es muy preocupante escuchar al número 2 de Vialidad Provincial, Alfredo Bell, que conoce el sector y que viene de la Federación Agraria, decir que el 60% de las rutas están destruidas, que están en mal estado; después de casi dos años de gestión y con el impuesto inmobiliario en un 100% dedicado a los caminos rurales no han podido arreglarlos. Es un reclamo histórico de los productores, porque son los caminos rurales por donde pueden sacar su producción y muchas veces se produce muy bien otras no, pero se tiene la producción y no se la puede sacar”, agregó.
Benetti explicó que Estado tiene que estar presente también para que las familias puedan acceder a condiciones dignas de vida. Pero agregó: “Tiene que intervenir también para poder igualar las condiciones de producción de un pequeño y un mediano productor con uno grande. Muchas veces el gran productor accede o tiene acceso a otros recursos que el pequeño productor no lo tiene, entonces ahí es donde debe estar el Estado para garantizar ciertas condiciones para que ese productor pueda acceder a un crédito, pueda muchas veces producir y poder vender lo que produce, llegar a los mercados, ayudarlo a canalizar su producción para poder tener un ingreso de lo que produce”.

Súperganancias
El campo no es todo igual, dicen los que saben. Y tampoco es igual el apoyo estatal que llega a partir de decisiones políticas. Lo ocurrido con las retenciones a lo largo del tiempo es una muestra de ello y ahora, en los últimos días ha quedado en evidencia.
Hay un Estado presente para el campo, pero no para todo el campo. “Es un Estado presente para algunos sectores; les ha servido a las exportadoras para que tengan súperganancia, porque es una medida que puso el Estado y que garantizó que cinco grandes exportadoras se quedaran con el 80% de los 1.500 millones de dólares que tendría que haber recibido el Estado por las retenciones. Entonces el Estado ahí estuvo presente para este sector y estuvo ausente para todos los productores en general, grandes y chicos, más que nada los que producen granos. Ahí está la mano del Estado”.

La tierra
Los pequeños productores muchas veces no tienen tierras, viven en el medio rural, producen en una parcela que les presta un vecino, arrendan o hasta siembran en la banquina.
Benetti contó que por ejemplo cuentan con una huerta en el predio de una escuela o en tierras fiscales; son apicultores y tienen las colmenas en los campos de al lado. “Por lo general las mujeres trabajan la tierra y los hombres venden su fuerza de trabajo en alguna estancia, entonces les deja tener los animales ahí, lo poco que pueden sembrar lo hacen en pequeña escala, mucho monte. El panorama es diverso y hay diversidad productiva: tienen pollos, chanchos, ovejas o tienen un poco de cada cosa, a veces siembran algo de pastura, siembran un verdeo con semillas que consiguen de un vecino que les da, es más de autosubsistencia con algo de excedente que venden, ese es el productor con el cual trabajamos”, describió.

Después está el pequeño productor agrícola que siembra un poco más, muchas veces siembra a cuenta de la cooperativa o del acopio, les dan la semilla, el insumo, el gasoil y cuando cosechan tienen que pagar. Muchas veces terminan empeñados.
“Nosotros decimos que el productor termina desapareciendo, porque termina endeudado, con 30 o 40 hectáreas, teniendo que darle en arrendo a otro productor para que pueda producirla, y ahí deja de ser productor; ese campo es súperexplotado con soja sobre soja, porque es lo que le da rentabilidad, es erosionado, y terminan vendiendo o yéndose del campo. Muchas veces se lo ve al productor como que tiene gran capital, y en realidad tienen capital en tierra, pero no tienen capital para ponerlo en producción”.
El productor entra en una espiral que si no produce pierde el campo. Este aspecto lo hemos tratado en notas anteriores. Una vez que se va del campo, otro ocupa el lugar y es difícil recuperarlo. Así, con el paso del tiempo, van quedando en menos manos.
Benetti trajo a la memoria unos créditos que en su momento otorgaba el Banco Nación, hace muchos años. Hoy son las cooperativas, los acopios, que proveen los insumos y se paga todo a cosecha. El riesgo siempre es alto porque puede darse una sequía, por ejemplo. Pero la ayuda, la espalda, el colchón, muchas veces para estos pequeños o medianos productores son las cooperativas que le ayudan a sostener la producción.

“En su momento el Banco Nación llegó a tener 17 millones de hectáreas hipotecadas, no me acuerdo bien el número pero era así, era mucho, y te remataban el campo; bueno, hoy la cooperativa no te remata el campo, y te da facilidad, busca la forma de poder garantizar que esa deuda que se genera, se cobre de alguna forma, es más amistoso, más familiar”.
La situación no es fácil. Todo aumenta como en la ciudad: la luz, el gas, el transporte, la vida diaria. Pero también se dificulta producir y cuando se logra producir es difícil vender. Todo un mecanismo que expulsa al pequeño productor, a los más humildes del campo. Como se lee al inicio de esta nota, el tiempo dirá; no está dicha la última palabra.

Seguí leyendo

Suscribite para acceder a todo el contenido exclusivo de El Telégrafo de Entre Ríos. Con un pequeño aporte mensual nos ayudas a generar contenido de calidad.


Ya soy miembro